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Vínculos virtuales: lo que te condiciona no te define.


Por Julieta López Argerich & Belén Yanacón 

El aislamiento social preventivo y obligatorio nos llevó a implementar nuevas formas de comunicarnos y socializar. Si bien hace varios años las aplicaciones y pantallas (sobre todo el celular) comenzaron a tener un gran protagonismo en nuestras vidas, a partir de la pandemia del COVID-19 tuvimos que empezar a relacionarnos virtualmente, casi como única opción. 

En un principio, cuando no sabíamos que íbamos a estar más de cuatro meses sin poder abrazar a las personas que queríamos, los encuentros o salidas virtuales se sucedían con alegría en una suerte de negación ante una angustiante realidad; también porque era la novedad. La situación de aislamiento nos obligó a modificar nuestras rutinas y desacelerarnos un poco, pudiendo dedicar algo más de tiempo a nuestras familias, compañeres o a reconectarnos con amigues con les que habíamos perdido contacto. 

Con el correr de los meses, la exigencia de mantener nuestra vida online comenzó a hastiarnos, en parte por la cantidad de horas que pasamos utilizando estos dispositivos, y por la disponibilidad emocional que requiere esta nueva anormalidark

Una de las posibles consecuencias pudo ser que nos pusimos más selectives respecto a con quiénes nos interesa vincularnos, a quiénes le dedicaremos ese tiempo de disponibilidad psíquica y virtual y, de alguna manera, a muches de nosotres, nos hizo replantear por qué seguimos sosteniendo ciertos vínculos.

En medio de toda esta incertidumbre cada quien lleva su angustia como puede, y tal vez algunes podamos sentir que tenemos menos tolerancia ante ciertas situaciones. Transitar esta experiencia en contacto con otres, virtualidad mediante, permite ponernos en sintonía con aquellas personas que vibran en la misma frecuencia pero también identificar quiénes no tanto, porque su forma de vincularse no es compatible con nosotres en este momento. Suena duro, pero es importante que puedas escucharte.

Parece necesario entender y aceptar que en este nueva anormalidark  podemos estar expuestes a frustraciones, y que ello puede afectar nuestra forma de pensar, sentir y actuar. Tal vez sientas cierto extrañamiento respecto a las decisiones que tomes en este momento y una de las dudas que pueden surgir es si en la anterior (a)normalidad las hubieras tomado. Entonces, ¿con cuál versión de nosotres nos quedamos?

Ese tipo de preguntas tan existenciales se llevarán mucha de nuestra energía sin encontrar respuesta. Sin embargo, hay algo que nos parece importante recordar: la cuarentena nos condiciona pero no nos define. ¡Ojo!, no te olvides de eses otres, y si no es el momento para sostener ese vínculo, transmitilo desde la empatía y el cariño. 

 

Imagen: @elias_german