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¿Cómo trabajar con masculinidades en causas por violencia de género?
Encuentro restaurativo para la composición del conflicto.


Por María Marta Serra.

Entrevistamos a la Dra. Leticia Gilda Peralta, la Dra. Susana Andrea Velázquez y la Dra. Nélida Beatriz Reggiardo quienes son parte del equipo que trabaja con varones con causas de violencia de género, dentro de la Dirección de Mediación que depende del Consejo de la Magistratura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

¿Cómo está conformado el equipo? 

El equipo es interdisciplinario, está conformado por abogadas y abogados, psicólogas y psicólogos. También, contamos con una supervisión permanente que nos ayuda a reflexionar sobre nuestro propio rol en el trabajo, sobre nuestra propia práctica.

¿Cómo se organiza el trabajo?

Nuestro dispositivo tiene un enfoque psico-educativo. Se realizan talleres que pueden ser grupales o individuales de acuerdo a las características de la persona que lo haga. Se proponen entre 7 y 8 encuentros individuales de 1,30 hs cada 15 días. Los talleres grupales tienen una duración aproximada de 10 encuentros de 2.30 hs. cada uno, y asisten alrededor de 15 a 20 personas. Cada encuentro tiene su temática, sus objetivos. Son entrevistas semi-dirigidas con una dinámica participativa. Se trabaja con distintos materiales: películas, textos, videos, historia de vida. Se trata de dar herramientas para que ellos puedan gestionar las emociones, también brindar información y reflexionar; a veces tienen la información, pero no se piensan ni se sienten involucrados en ella.

¿Cómo se desarrolla el taller?

  1. El equipo toma contacto con la causa para saber cuál fue el hecho por el cual es derivado.
  2. Se hacen entrevistas previas interdisciplinarias. Se hace un análisis y diagnóstico de la situación.  Se tiene en cuenta las posibilidades de horarios personales.
  3. Entrevista grupal. Presentación del taller. Enfoque. Encuadre. En este primer encuentro se trabaja sobre el motivo por el cual están allí: son derivados por una causa penal y porque se ha cometido un daño y ese daño tiene que ser reparado. En primer lugar, se trata de lograr la aceptación de la participación en el taller como parte de su responsabilidad. Lograr un compromiso con el taller porque ellos eligieron esta vía de resolución. La responsabilización con el hecho se alcanza en el tercer o cuarto encuentro. Hasta lograr una dinámica en que los mismos participantes intervienen en los relatos de otros para hacerles ver lo que todavía no lograron aceptar.
  4. Los talleristas tienen que realizar tareas: reflexionar acerca de los materiales trabajados. Por ejemplo: un relato acerca de una situación de violencia en la que participaron como víctimas o victimarios, qué sintieron, cómo se ubicaron.
  5. Autoevaluación: en el primer encuentro se trabaja sobre algunas preguntas tales como: ¿Cómo cree que la víctima se sintió con lo que sucedió? ¿Podría haber hecho otra cosa? etc. Y estás preguntas se retoman al final y, generalmente, hay un reconocimiento del daño que causaron y un intento de hacer las cosas distinto. 
  6. Como tarea final se les pide pensar un modo de reparación.

¿Qué pasa después del taller? 

Se realiza un seguimiento a los que asistieron en forma individual, se los llama cada 3,6, 12 meses para ver cómo están. En general, el resultado es positivo, encontraron otras herramientas, se vinculan desde otro lugar, algunos no volvieron a tener vínculo con la víctima, pero igual incorporaron aprendizajes que los ayudan a relacionarse mejor.  En cuanto a los talleres grupales, se dificulta el seguimiento, sin embargo, seguimos trabajando para encontrar algún formato posible.

¿Qué patrones se repiten? ¿Qué dicen que les pasó?

Hay algunos patrones que se repiten como, por ejemplo, no reconocerse machistas y tener una causa por violencia. Se sorprenden con la posibilidad de poder pensarse distinto, en lo emocional, tiene que ver con la propia construcción de la masculinidad. Salir de la ignorancia personal y social. Se trata de trabajar no solo a nivel del pensamiento sino de lo emocional. Muchas veces ellos se identifican como objetos de violencia. En su propia historia aparecen relatos de abusos y violencia. Y esto posibilita, a la vez también, una empatía con la víctima, darse cuenta del daño, no querer volver a repetirlo y repararlo. Esto permite que puedan entender lo que sufrió la víctima. A veces ocurre en ese momento y a veces no, es un proceso. 

La apuesta es  cambiar la masculinidad hegemónica. Está estallada la demanda y no hay tanta oferta, por eso tal vez es el momento de trabajar las cuestiones antes, desde el ámbito educativo, como se hace actualmente en muchas escuelas a través de la ESI y de las representaciones sociales sobre la masculinidad. Es necesario trabajar con perspectiva de género desde todas las instituciones sociales para lograr la equidad.