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LA DEUDA EN MOVIMIENTO: QUIENES MIGRAN TAMBIÉN ABORTAN

Por Zulay Melendez Perez


Todos los Estados tienen una deuda pendiente con los Derechos Humanos y en cuanto a Derechos Sexuales y Reproductivos son muchas las barreras impuestas para su pleno goce, y si vemos estas barreras desde la perspectiva de las personas migrantes, el panorama es aún más complejo.
El aborto, como parte de los derechos sexuales y reproductivos, debe ser legalizado y garantizado por el sistema de salud pública, es decir, debe ser legal, seguro y gratuito. Esta es la única forma de garantizar que las personas gestantes migrantes puedan gozar de este derecho.
El debate sobre el aborto no es en cuanto al aborto en sí, sino a las condiciones en las cuales se llevará, y lamentablemente hoy tiene acceso al aborto “seguro”, o al menos en condiciones mínimas de seguridad, una minoría de la población en el país, aquella que puede pagar un aborto clandestino en una clínica privada. Las personas migrantes no están en ese grupo.
La migración como factor de vulnerabilidad se manifiesta de muchas maneras, entre esas, la falta de datos sobre este grupo diverso. Entre la información disponible encontramos que para esta población la informalidad laboral es una de las grandes vulnerabilidades.
Gran parte de las personas migrantes que trabajan lo hacen dentro del sector informal, por lo que no gozan de la cobertura del sistema de seguridad social, lo que incluye cobertura médica. Es decir, dependen en mayor medida de la cobertura de salud pública. Adicionalmente, trabajan dentro de los sectores peor pagados y/o los más criminalizados, por lo que los ingresos no les permiten acceder a abortos más “seguros” que se puedan realizar en consultorios o clínicas privadas de forma clandestina.
Es por ello que la legalización del aborto como tema de salud pública también nos mueve a quienes somos migrantes y personas gestantes. Porque mientras se viven interseccionalmente distintas vulnerabilidades en una sociedad patriarcal, se amplía el riesgo de muerte por la práctica de abortos inseguros. Por lo tanto, el aborto se vuelve un factor más por el cual las condiciones de vida, e incluso la vida misma, de quienes llegaron a Argentina buscando mejorar su situación, se ven en riesgo.

Por esa razón, la deuda seguirá allí hasta que el aborto sea legal, seguro y gratuito, porque el compromiso de cada Estado, y en este caso de Argentina, es seguir adelante en el reconocimiento de los Derechos Sexuales y Reproductivos de forma progresiva y en constante reinterpretación, para así dar respuesta a esa sociedad – y personas- en movimiento.

Imagen: @ikaroghandiny