10 PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE EL PROYECTO DE LEY DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO
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Voces a favor del aborto legal, seguro y gratuito
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La Memoria como Herramienta de Resistencia

Por Giordana Larramendia


Un breve repaso sobre la histórica lucha por el derecho a la autodeterminación de nuestrxs cuerpxs, porque el ejercicio de la memoria es un recurso elemental en la batalla contra la violencia machista.

Cuando pensamos en la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito inmediatamente, por cuestiones obvias, las primeras imágenes que se nos proyectan en el hemisferio derecho de nuestro cerebro son las de la ya emblemática “marea verde”. Seguramente recordemos las vigilias en las inmediaciones del Congreso de la Nación, con una Avenida de Mayo desbordada de pañuelos y glitter verde. Los cantos de alegría, de lucha y reclamo. Los abrazos sororos y gritos guerreros. También resurgirán los rezos de quienes nos prefieren muertxs antes que ciudadanxs de nuestras corporalidades y no temen decirlo.

Es que el día 14 de junio del 2018 pasó a la historia por ser el día que se consiguió la media sanción al proyecto de despenalización del aborto en la Cámara de Diputadxs, fruto de la presión social de las organizaciones feministas y transfeministas en la calle. Si bien el proyecto no prosperó ese momento histórico nos dejó grandes enseñanzas.
Principalmente se desenmascararon públicamente las verdaderas intenciones de quienes dicen tener argumentos sólidos en contra de la despenalización del aborto.

Luego de escuchar los fundamentos a favor y en contra logramos reconocer a quienes buscan sostener el statu quo a costa de la vida de las mujeres, lesbianas, no binaries y trans. Pudimos escuchar el temor y odio que les brota cuando piensan en la autodeterminación y en el derecho a decidir sobre nuestras vidas, sobre nuestro deseo.  En otras palabras, vimos en sus caras y expresiones el temor profundo a la libertad. Por otra parte, para las generaciones más jóvenes se reveló una realidad que resulta inherente a las luchas sociales, a las luchas contra la opresión de género y clase. Hay que luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar y así hasta la victoria (como decía un viejo revolucionario). Y así es la lucha por el aborto legal, seguro y gratuito.
Los reclamos para que se reconozca el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo y la autonomía sobre nuestrxs cuerpxs, son realmente históricos. Desde las prácticas abortivas que se realizaban en las tribus para el control de la natalidad hasta el uso del misoprostol en nuestros días, han pasado siglos. Desde que Olympe de Gouges fue decapitada por exigir que se reconozcan a las mujeres como ciudadanas con derechos igualitarios, también han pasado siglos. Fueron las mujeres socialistas y anarquistas pioneras en la lucha por los derechos de las mujeres en nuestro país a comienzos del siglo XIX.
Es una demanda en nuestro país -y me atrevo a decir en el continente- con más fracasos que victorias.
Desde el ámbito legal ya en el año 1886 con la sanción del primer Código Penal de la Nación se penalizaban todos los casos de aborto, sin dar lugar a las excepciones.
Luego de distintos requerimientos, en el año 1921 se reformó por segunda vez la normativa penal, de esta manera se incorporaron distintas situaciones en las que no corresponde la penalización del aborto. De manera taxativa sólo se permite con el fin de evitar un peligro para la vida o la salud de la mujer, en casos de un embarazo fruto de una violación o de un atentado contra el pudor cometido sobre una mujer idiota o demente. Entre las décadas del `30 y `40 comenzaron a estructurarse en América Latina los movimientos de mujeres, que entre sus reclamos se encontraba el derecho a interrumpir la gestación.ichas excepciones siguieron vigentes hasta el año 1968 cuando por decreto entró en vigencia la ley 17.567 a manos del gobierno de facto de Juan C. Onganía, la cual instituía la no penalización si el peligro para la vida o la salud de la mujer fuera grave, o en caso de violación siempre que estuviera judicializada, requiriendo el consentimiento de un representante legal si la mujer era menor, idiota o demente. En el año 1973 dicho decreto se dejó sin efecto por un breve lapso de respiro democrático que radicalmente se cortó en marzo de 1976 con la llegada de la dictadura más cruenta que ha vivido nuestro país, cuando las exigencias del decreto ley de Onganía volvieron a instaurarse, junto a otras medidas que buscaron desarticular las luchas sociales.

En una época donde la democracia argentina estaba a merced de los intereses del nuevo sistema económico imperante y donde cualquier foco de lucha o resistencia era cercenado, la pelea por los derechos de las mujeres pasó a la clandestinidad con los riesgos que ello implicaba. Como relata Mabel Belluci en su libro “Historia de una desobediencia” en los años `70 surgieron organizaciones feministas como la Unión Feminista Argentina, el Movimiento de Liberación Femenina y el Grupo de Política Sexual, organizaciones que comenzaron a luchar por los derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos. Las mismas adhirieron a los preceptos teóricos instalados por los feminismos anglosajones con una marcada ideología de izquierda. Cabe destacar que las organizaciones sociales de izquierda y las peronistas en su mayoría mantenían estructuras patriarcales y machistas, lo que motivó a las mujeres a reclamar el reconocimiento de sus derechos en las periferias de estas organizacionnes políticas.
Con el fin de la dictadura en 1984 volvieron a regir las excepciones planteadas en el código penal de 1921, aún vigentes en la actualidad. El regreso de un sistema democrático junto con el fin de las persecuciones políticas e ideológicas, las desapariciones y muertes, dieron lugar a nuevas luchas, reclamos y actores sociales. La valentía demostrada por un grupo de mujeres que reclamaban por la aparición con vida de sus hijes, puso de manifiesto el rol social que siempre han cumplido las mujeres en la política y en la sociedad, tan bien oculto por la ideología patriarcal.
La Codeab tuvo un rol activo y significante en esta materia, se encargó durante años de la presentación de proyectos de ley y publicaciones en medios gráficos, también del dictado de talleres sobre aborto en los ENM.

En el año 1986 tuvo lugar el primer Encuentro Nacional de Mujeres (ENM), estos encuentros comenzaron a celebrarse anualmente y a convocar cada vez más grupos de mujeres, feministas y lesbianas que luchaban por el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres. En 1988 se crea la Comisión por el Derecho al Aborto (Codeab) encabezada por la referente histórica en la lucha por el aborto legal Dora Coledesky, abogada y militante trotskista.
Varias de las representantes de esta comisión -precursora en el tema- en el año 2008 se nuclearon en la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito (tiene sus origenes en los ENM de Rosario en el 2003 y en el 2004 de Mendoza). Previamente en el año 1993 se creó en América Latina la organización Católicas por el Derecho a Decidir con representación en los ENM, también se sumaron al reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito siendo su referente Marta Alanis.

Dora Coledesky, Marta Alanis y Nina Brugo, indiscutibles exponentes en la materia, han expresado en distintos medios que la década del `90 -a pesar de ser un momento histórico marcado por el neoliberalismo- fue una época favorable en la pugna por la legalización del aborto. Por ejemplo, durante esos años se propuso el 28 de septiembre como “Día de la Lucha, por la Despenalización y Legalización del Aborto en América Latina”, y en al año 1994 gracias a la lucha organizada se logró frenar la cláusula “Barra” que pretendía incluir en la reforma constitucional la defensa de la protección de la vida desde la concepción, proclamada por Rodolfo Barra Ministro de Justicia perteneciente al menemismo. Los reclamos continuaron no sin reveses y persecuciones a las “asesinas”, así eran nombradas aquellas mujeres que batallaban incansablemente por el derecho a decidir sobre nuestrxs cuerpxs.

En el año 2007 la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito presentó su primer proyecto de ley. El cual se ha presentado en los años sucesivos, con algunas modificaciones. Tiempo después en el año 2012, la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “F.A.L” concluyó que en cualquier caso de violación las mujeres pueden interrumpir un embarazo sin autorización judicial previa. Según el fallo sólo es necesaria una declaración jurada que constate el delito del que fue víctima la persona que quiera interrumpir el embarazo. En el 2015 se crea el Protocolo para la Atención Integral de las Personas con Derecho a la Interrupción Legal del Embarazo (Protocolo ILE), utilizando definiciones del caso “F.A.L” e incorporando un concepto ampliado de la salud, aludiendo a los aspectos físicos, psíquicos y sociales de la misma.
Recién en el año 2018 por primera vez se discutió parlamentariamente el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, que hasta el día de hoy nos es negado. Pero es así: “luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo, volver otra vez a luchar y así hasta la victoria”.
Conmemorar y evocar todos estas décadas de lucha resulta necesario para señalarle a la sociedad argentina que el derecho al aborto, legal seguro y gratuito es una deuda histórica con las mujeres cis, las lesbianas, trans y no binaries. Una lucha que no pertenece y no puede ser adjudicada a ningún partido político ni gobierno alguno, pues será obra de la lucha y la consciencia colectiva. Hoy se suman a este reclamo las nuevas generaciones –juventud divino tesoro- las nuevas organizaciones feministas y transfeministas, la “marea verde”. Hoy tenemos la seguridad que será ley.


/ Imagen 1:@luz.al.instante /  Imagen 2 :@negra.mirada / Imágenes 3 y 4:@camfotenlacalle