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No es violencia obstétrica, es violencia sexual


Por Juana Solari Paats.

Imagen: Diana Chavez @dianachch

Nuestro valor siempre ha estado ligado a la reproducción, pero lejos de traducirse en derechos nos costó libertades. La religión, cualquiera sea, ha tenido un rol importante al momento de elaborar mitos y literalmente «prestarnos» importancia. Justamente por su carga simbólica, es difícil concebir el nacimiento de un bebé ligado al sufrimiento. Esto hace a la violencia obstétrica una de las violencias más invisibilizadas. 

Violeta Osorio es una activista feminista e integrante del Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina (OVO), coautora del libro “Mujeres invisibles, partos y patriarcado”. El nacimiento de su primera hija y la violencia obstétrica que sufrió la impulsó a involucrarse en la temática. 

J: ¿Cómo coexiste la violencia obstétrica con el mandato de maternar que la sociedad nos impone a las mujeres? 

Violeta Osorio: Justamente, uno de los grandes problemas que enfrentamos las mujeres al abordar la violencia obstétrica es que nos han contado que el parto sería el mejor día de nuestra vida. En forma implícita, se considera buena madre a aquella que lo describe como un momento hermoso cuando en realidad la gran mayoría de nosotras lo vivimos como una tortura y estamos todo el tiempo tratando de adaptarlo al discurso social.

J: ¿Tu respuesta la enmarcás sólo en la violencia obstétrica o también concebís el parto como un momento doloroso y no necesariamente lindo? 

El nacimiento de mi primera hija fue una cesárea innecesaria con todas las características de la violencia obstétrica. El nacimiento de mi segunda hija fue un parto planificado en domicilio y fue una de las experiencias más potentes de mi vida, tuve una sensación de poder, autonomía y libertad inmensa pero jamás lo definiría como algo lindo. De todos modos, más allá de lo personal, desde OVO sostenemos que la gran mayoría de los nacimientos están atravesados por la violencia obstétrica porque el modelo de atención dominante construye prácticas violentas. Incluso cuando existe el trato digno toman decisiones en nuestro nombre. 

J: ¿Cómo opera el sistema de salud al momento de intervenir con una concepción patológica? ¿Qué implica en un parto?

Violeta Osorio: La primera negación se da al sostener que esto tiene que ver con la salud y no con un acto sexual. La ginecología y la obstetricia parten de la idea de que los cuerpos de las mujeres están fallados, somos patológicas. Los médicos estilan decir “hacemos partos”. Y si, técnicamente es verdad, porque nos sientan, nos atan, nos cortan, nos ponen, nos sacan. Un parto involucra tres conceptos interesantes: Se trata de un hecho sexual, fisiológico y principalmente sano. La OMS establece que, por lo menos, el 85% de los nacimientos son situaciones de perfecta salud. Sin embargo, en las leyes de obstetricia, estas tres condiciones se traducen en conducir, controlar y vigilar. Se dice que hay que controlar el embarazo, hay que conducir el trabajo de parto y vigilar los latidos fetales. 

J: ¿Qué acciones está llevando adelante el Observatorio de Violencia Obstétrica Argentina?

Violeta Osorio: Desde el observatorio estamos disputando que las mujeres atravesemos este proceso en pleno ejercicio de nuestros derechos, en forma autónoma y soberana. OVO surge de la necesidad de dimensionar la vulneración de los derechos de  las mujeres durante el proceso de parto, en este marco hicimos un relevamiento sobre 4.939 casos. Este relevamiento no nombra la palabra violencia obstétrica, porque entendemos que las mujeres estamos educadas para tolerarla, incluso para legitimarla. Es difícil percibirse como víctima de esa violencia. El segundo relevamiento fue sobre las secuelas de esta violencia porque consideramos que ante todo una violencia obstétrica es una violencia sexual y como tal no se sana. Impacta en nuestro vínculo con la sexualidad, con nuestros hijos e hijas y con el sistema médico. Por último, estamos abordando el circuito legal una vez que esa violencia se concretó. 

J: ¿Cuál es el marco legal?

Violeta Osorio: Hay dos leyes que brindan un marco legislativo a la violencia obstétrica. La ley 25.929  de parto respetado, sancionada en 2004 y la Ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres sancionada en 2009, pero en concreto no hay una institucionalización de esas leyes. La violencia obstétrica no está tipificada, solamente está descrita como una forma de violencia contra las mujeres y la única vía es la denuncia administrativa a través de la Defensoría del Pueblo de la Nación y del Consavid. 

J: ¿Y la denuncia administrativa puede concluir en una penalización?

Violeta Osorio: La defensoría del Pueblo no tiene competencia sancionatoria, lo que puede hacer es una recomendación al efector. El único que tiene la posibilidad de elaborar las sanciones y aplicarlas en los términos de la ley es el sistema de salud en el marco del artículo 6 de la ley 25.929. Desde el año 2015 estamos esperando que las elabore. 

J: ¿Crees que esto debería estar tipificado en el código penal y ser sancionada como una violación?

Violeta Osorio: Apelamos a que se constituya el delito. La violencia obstétrica es una violencia sexual y genera víctimas, en las que deja secuelas muy graves de por vida y por lo tanto debe salir de este orden que es un insignificante.