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No poder trabajar, también es violencia


Por Julieta Lopez Argerich.

Imagen: @psi.julargerich

Lucía de Pascuale es buza profesional de gran profundidad; junto a Verónica Paredes, marinera, forman parte de AMAMFYL (Asociación de Mujeres de la Actividad Marítima, Fluvial y Lacustre). 

J: Creo que estamos de acuerdo en que el tipo de actividad que ustedes realizan no es muy convencional. ¿Cómo llegaron a su profesión?

Lucía: Pensé en el estilo de vida que quería llevar, me gustó siempre estar al aire libre. Hice primero el curso de buceo deportivo, luego conocí el buceo profesional, realmente me entusiasmó la idea de hacer montaje y mantenimiento submarino. Trabajé 10 años pescando mariscos y algas en la Patagonia de manera artesanal, pero es un trabajo informal, sin aportes. Cuando quise comenzar a trabajar para empresas privadas noté que había muchísimas trabas. 

Verónica: Yo llegué por mi marido, él es marinero y me impulsó a hacer la carrera. Junto a mis compañeras siempre me dan fuerzas. En el año 2014 terminé el curso y nunca pude trabajar. Siempre me pierden los papeles y me ponen trabas para avanzar. Actualmente trabajo en los vacunatorios de covid. Algo que nada que ver, y aun así, agradecida de poder trabajar. 

J: ¿Cómo es ser una mujer cis* en este ambiente?

L: Tenés muchas dificultades. Para lograr esta carrera tenés que invertir guita, tiempo, laburo, y horas de buceo. Para esto último dependés de que te contraten las empresas privadas. A un varón, llegar a este nivel de profesionalización le puede llevar 6 años, a mí me llevó 17. Esta libreta de embarque la tengo hace 3 años y me encuentro con que no tengo trabajo en lo que me formé, en lo que puse todo mi tiempo, mi esfuerzo, mi dinero, mi vida. Una ya vence un montón de estereotipos para animarse, para poder pensarse en esos lugares. Estamos desafiando a lo mandado. 

Desde hace unos meses, a partir de que nos organizamos e hicimos mucha militancia, conseguí un trabajo como Inspectora de Pesca. El Estado escuchó nuestro reclamo a través del Instituto Patria, nos recibieron con mucha empatía y se propuso al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, para que podamos acceder a un trabajo como inspectoras. 

V: Suponiendo que puedas superar las trabas que te ponen en el camino para formarte, luego no encontrás lugar para trabajar. 

J: ¿Cómo llegaron a organizarse en AMAMFYL?

L: Todas veníamos militando desde distintos lugares nuestro derecho a trabajar. Traté de militar en mi gremio, pero nunca tuve respuestas. Fui conociendo marineras, maquinistas, capitanas, otras buzas. Así conformamos la Asociación, que, si bien no está legalizada todavía, tiene unión, potencia y llevamos nuestros reclamos a todos lados. Es una problemática de discriminación que estamos sufriendo ciudadanas formadas por el Estado, porque todas nuestras escuelas de formación son nacionales. No hay trabajo para nosotras. 

J: ¿Cuáles creen que son los principales obstáculos que encuentran? 

V: Muchas veces el obstáculo está en tu gremio. No te dan oportunidades, o te dicen que las empresas no te quieren por tu personalidad, o porque reclamás por tus derechos. Constantemente recibís la presión de quedarte callada para que te vaya bien. 

L: Primero tenemos el factor histórico de la discriminación laboral. En las empresas, al no tener perspectiva de género, ni siquiera los convenios de trabajo que se firman tienen previsto la maternidad, porque no esperan que una mujer vaya a trabajar ahí, por darte un ejemplo. Entonces nos tenemos que defender nosotras. 

V: Hubo mujeres que sufrieron violaciones, agresiones. Peleamos para que en un barco no pueda haber una mujer sola. Queremos proponer que el 20 % del personal que embarque en cualquier artefacto naval o flotante, debe ser femenino. No existen tampoco personas trans a bordo, pues el primer paso es Prefectura, que es un espacio muy conservador. 

L: Los varones, teniendo la libreta de embarque ya están listos para insertarse laboralmente. Mientras más se especializan más chances tienen de embarcar, y con mejores sueldos. Para nosotras la situación es diferente, cuando alguna consigue un trabajo de manera eventual es motivo de festejo, pero realmente no podés mantenerte de esa forma porque no lográs estabilidad. Necesitamos romper ese techo de cristal, pero no podemos ni siquiera insertarnos laboralmente. Mantener la libreta activa tiene un costo económico muy grande. Quedar por fuera del circuito laboral te deja atada a tareas de cuidado y limpieza para poder subsistir, porque nuestro saber y formación son tan técnicos que no podés hacer otras cosas. 

J: ¿Algún mensaje que quisieran dejar a nuestres lectores?

V: No se rindan. Yo no sé si voy a poder volver a navegar, pero me interesa ganar un espacio para las otras, para las que vendrán. Eso me da fuerzas. 

L: Estamos construyendo un legado a través de redes, a través de la sororidad. Dejamos nuestro granito de arena, queremos tirar esos estereotipos. Tenemos la misma libreta, los mismos méritos. Cuando te quieren decir que es por la fuerza, hay varones más fuertes que otros, y para ellos no es problema. Esas excusas ya no van.


 

* Cisgénero es una persona que se identifica con el género asignado al nacer.