deconstruyentes
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24/11/2021

¿Por qué deberían involucrarse los hombres en la prevención de la violencia de género? 


Por Natalia Popowski.

 

Imagen: Guillermo Mayoral

Las violencias de género (VG) tienen su base en la discriminación estructural de las mujeres y otras identidades disidentes y feminizadas, en la sociedad patriarcal, a través de un largo proceso de construcción social; que ha asignado roles para los géneros como si fueran innatos, y ha distribuido el poder de manera desigual y jerárquica, siempre en favor de los hombres. 

Sabemos de las ventajas que han mantenido aquellos, respecto de las mujeres y del colectivo LGTTBQ+ en su conjunto. ¿Entonces, en qué beneficiaría la participación masculina en la prevención de la VG? ¿Por qué contribuirían en la pérdida de sus privilegios? Existe una dimensión ética, que se pone en juego al visibilizar las desigualdades y los propios privilegios adquiridos por el simple hecho de ser o no ser. Hay hombres que empiezan a tomar conciencia de ello, y a intentar deconstruirse, de a poco, de a retazos. Ya desde los años ochenta fueron empezando a conformarse grupos reducidos de reflexión; habiéndose registrado en España la primera marcha de hombres por la igualdad en el año 2006. Sin embargo, el argumento ético aún no alcanza para lograr que la mayoría de ellos se despoje de estos derechos de facto, que la misma cultura machista autovalida y justifica continuamente. 

Vayamos un poco más para atrás. ¿Qué implica ejercer la masculinidad en una sociedad patriarcal?. ¿De qué masculinidad estamos hablando? Hablamos de la masculinidad hegemónica, tradicional, que se impone como un modelo, un mandato a cumplir; impregnado de estereotipos asociados a la potencia, a la fuerza física, a la virilidad sexual y al dominio económico, entre otros. Pero además, existen otros condicionantes, que establecen jerarquías al interior del mismo colectivo, como la raza, la clase social o la orientación sexual; por lo que algunos se acercan más a ese ideal de masculinidad y tienen más poder que otros. Sin embargo, como todo “ideal”, es imposible de alcanzar; y suele llenar de frustraciones a todo aquel que quiera encarnarlo. Estas frustraciones, tienden a descargarse mediante el ejercicio abusivo del poder, sobre otres más vulnerables, para intentar, fallidamente, validar lo que no logran ser.

¿Son sólo beneficios y privilegios los obtenidos, o ha existido algún costo, también para ellos? ¿En qué podría perjudicar el ejercicio de la masculinidad tradicional, a la mayoría de los hombres?. Ese modo de ejercer la masculinidad a través del dominio del más poderoso, del más fuerte, lleva indefectiblemente a su implementación a través de la violencia, en todas sus formas. Así vemos que son los varones, los perpetradores de la mayoría de los hechos violentos, tanto contra las mujeres y disidencias, como contra otros hombres; mediante peleas callejeras, mayores adicciones y accidentes de tránsito, mayor participación en conflictos armados y con la ley penal, con población carcelaria masculina exponencialmente mayor a nivel mundial. Se suman, a la permanente exposición a situaciones de riesgo, la imposibilidad de verbalizar los sentimientos, el escaso tiempo destinado en las tareas de cuidado, recreación y disfrute familiar, el estado de permanente competencia y la desatención de su propia salud, entre otras.

¿Qué nuevas estrategias podrían implementarse en la prevención de las VG? Resulta fundamental poder pensar políticas inclusivas, con campañas de difusión, educativas y culturales, que involucren a los hombres, que los comprometa a participar y los convierta en aliados del movimiento feminista; siempre procurando que ello no implique acallar las voces de las mujeres cis, trans y diversidades, ni quitarles su protagonismo. 

¿Si sos varón, qué podrías hacer hoy para contribuir en la prevención de las VG?. Hay mucho que podés hacer, que está al alcance de tu mano; no sólo involucrándote activamente en las tareas domésticas, sino también reflexionando sobre el ejercicio de tu propia masculinidad y privilegios, frenando el accionar violento de un amigo o compañero de trabajo, no avalando sus conductas o comentarios sexistas, quebrando la llamada “complicidad machista”. Poner freno a estas micro violencias, es un modo de comprometerse en la prevención de las violencias de género; lo cual también contribuirá en mejorar tu propia calidad de vida.


Consulta bibliográfica:

-Aguayo, F., Kimelman, E., Saavedra, P., Kato-Wallace, J. (2016). Hacia la incorporación de los hombres en las políticas públicas de prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas. Santiago: EME/CulturaSalud. Washington, D.C.: Promundo-US. Ciudad de Panamá: ONU Mujeres y UNFPA 

-Bonino. “Hombres y violencia de género más allá de los maltratadores y de los factores de riesgo”. Ministerio de Trabajo e Inmigración Subdirección General de Información Administrativa y Publicaciones C/ Agustín de Bethencourt, 11 – 28003 Madrid. 

-Instituto Promundo, 2012. “Involucrando a los Hombres en el Fin de la Violencia de Género: Una Intervención Multipaís con Evaluación de Impacto”, Informe para UN Trust Fund. Washington, DC: Promundo.