Nos violentan y nadie dice nada.
24/11/2021
¿Cómo trabajar con masculinidades en causas por violencia de género?
24/11/2021

¡Qué no sean sólo cifras, qué no sean sólo letras!


Por Giordana Larramendia.

Entre enero y agosto de 2021 se produjeron 173 femicidios, 9 transfemicidios/travesticidios y 14 femicidios vinculados; 25 de las mujeres habían denunciado la violencia que sufrían; 11 de los femicidas contaban con medidas de prevención en su contra; el 61 % fueron asesinadxs en sus hogares; y, el 59 % fueron asesinadxs por sus parejas o ex parejas.(1*) En Argentina durante el año 2020, hubo un femicidio cada 29 horas.(2*) El informe estadístico del primer trimestre del año presentado por la Oficina de Violencia Doméstica (OVD), arroja que en la Ciudad de Buenos Aires un total de 3066 personas denunciaron atravesar situaciones de violencia, de las cuales el 78% fueron mujeres. Del mismo, se desprende que existe una preponderancia de la violencia psicológica, encontrándose en primer lugar, seguida, en el siguiente orden, por: la violencia física, la violencia económica y patrimonial, la sexual, la simbólica, la ambiental y del tipo social.(3*) Por otra parte, la expectativa de vida de la población trans y travesti ronda entre los 35 y 41 años. (4*)

Las cifras mencionadas, de manera urgente, nos interpelan a seguir (re) pensando posibles vías de (re) acción e intervención ante las distintas formas en las que se expresan las violencias machistas, las desigualdades y discriminaciones estructurales entre los géneros. Es en este sentido que la Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales N° 26.485 (2009) y la Ley de Identidad de Género N° 26.743 (2012), adquieren roles protagónicos. Ambas leyes, que buscan erradicar las discriminaciones por motivos de género, tienen que ser leídas, interpretadas y aplicadas a la luz del paradigma de los derechos humanos. Debiéndose contemplar y garantizar, de esta manera, todos los derechos y garantías que asisten a las mujeres y al colectivo LGTTBIQ+. Por estos motivos, su efectiva aplicación e interpretación, con perspectiva de géneros por parte de los organismos del Estado y, sobre todo, por parte del Poder Judicial, resulta menester para garantizar el acceso a justicia y a una tutela judicial efectiva a quienes atraviesan situaciones de violencia por motivos de género. 

La realidad nos demuestra que, en la mayoría de los casos, se aplican de manera parcial, sesgada y desarticulada, generando, consecuentemente, la reproducción de las violencias por motivos de género y la violencia de género institucional. Por ello, es imprescindible que las leyes de Educación Sexual Integral N° 26.150 (2006) y la Ley de Capacitación Obligatoria en Género, o Ley Micaela, N° 27.499 (2018), sean aplicadas de manera real, concreta y exhaustiva. Su aplicación debe estar presente en todos los niveles educativos, de gestión estatal o privada, y debe ser condición obligatoria la acreditación de conocimientos específicos y formación constante en la materia, para quienes pretendan permanecer y ocupar cargos públicos.  ¡Qué no sean sólo cifras, qué no sean sólo letras!

 


(1*) Informe del Observatorio de Femicidios en la Argentina “Adriana Marisel Zambrano”, La Casa del Encuentro.
(2*) IDEM.
(3*) http://www.ovd.gov.ar/ovd/verMultimedia?data=5046
(4*) https://www.latinamerica.undp.org/content/rblac/es/home/blog/2020/poblacion-travesti-transgenero-en-argentina–estado-de-situacion.html